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23/2/10

Barco3

By De Pinga

Barco2

By De Pinga

Barco

By De Pinga

18/2/10

La leyenda de la lagoa de Antela

   La lagoa de Antela (o laguna en lengua cervantina) situada en las tierras orensanas de Limia fue en su día germen de numerosas leyendas locales. Una de las más conocidas es la que se refiere a la ciudad de Antioquía, leyenda de ciudad inundada que se puede encontrar en muchas poblaciones españolas y europeas.

   Antiguamente, donde después se situó la laguna de Antela, había una ciudad, Antioquía, cuyos vecinos desconocían el significado de la palabra generosidad; Y, por causa de ello fueron objeto del castigo divino (Yahvé destruía algunas ciudades por medio del fuego como las bíblicas Sodoma y Gomorra y otras, como ésta, mediante el agua).

   Dicen que Jesús se ofreció a salvar a los más generosos de esta ciudad y disfrazado de mendigo recorrió sus calles sin encontrar un alma caritativa. Cuándo creía que no iba a encontrar a nadie a quién salvar, la fortuna quiso que llegara a la casa de una anciana que le ofreció comida y cobijo para pasar la noche. (Cuando mi bisabuela era joven, a principios del extinto siglo XX, en mi casa todavía se daba refugio y caldo a todos los que quisieran pernoctar. No se sabía lo que era cerrar una puerta con llave, probablemente la mayoría de las casas rurales carecían de cerradura y, en algunas poblaciones de Galicia, sólo en la década de los ochenta, cuando el problema sangrante de la heroína se hizo tan patente empezaron los paisanos a poner rejas en las ventanas y a cerrar las puertas con llaves, cerrojos y alarmas). La hospitalidad es un don sagrado en casi todas las culturas, de ahí el castigo que sufre la ciudad.

   Antioquía quedó completamente inundada por la laguna de Antela y la única persona que se salvó fue la generosa anciana.

   En la década de los cincuenta empezó la desecación de uno de los grandes humedales de la península Ibérica, una de esas decisiones que nosotros lamentamos igual que nuestros nietos lamentarán dentro de sesenta años que no tengamos ahora el valor suficiente de salvar la selva ecuatorial). Pero cuando aún no se había desecado, se contaba que en el alba de la mañana de San Juan, día mágico por excelencia, cuando el primer rayo del astro rey incidía sobre la superficie del agua se podía ver en el fondo el campanario de la iglesia de Antioquia.

   Me han contado información privilegiada de primera mano :) que a principios de los noventa quedaban aún restos de la laguna y que en sus aledaños se practicaba el aeromodelismo y había una pista de aterrizaje de aviones de ICONA.


By roquec

17/2/10

El mito del "Cabo Peñas" (Asturias)

   En una de las visitas a Asturias recuerdo aquel enigmático lugar en el ayuntamiento de Gonzón, cerca de Verdicio donde Asturias llega a su límite con el mar, os hablo del Cabo Peñas convertido en un punto de referencia de interés turístico. Sin lugar a dudas sus campos empaquetados de paja, sus abruptos acantilados, su faro con un pequeño bar donde disfrutar de un piscolabis y la niebla frecuente durante el hastío invernal, hacen del Cabo Peñas un campo a destacar en la mitología asturiana.

   Fue Carmen Díaz Castañón la primera en recoger el Mito de los Malinos del Cabo Peñas en su libro “El Bable de el Cabo Peñas”. Se dicen de ellos que son como espíritus invisibles con malas intenciones que se introducen dentro de las personas para provocarles enfermedades, locura de los que beben en sus fuentes y demencia. Hay muchas formas de posesión del Diablo pero en el caso de los Malinos se dice que su cura es mediante el consumo de ajos, como aquella señora que se encerró en un hórreo y se curó comiendo los que había en su interior. Llegado a este punto hay que distinguir el hórreo asturiano del gallego, digamos que se encuentran a más altura ya que hay que subir por unas escaleras, su techo es siempre de paja y son de forma circular, más estilo a las pallozas gallegas situadas en la provincia de Lugo y Orense pero con mucha más altura ya que tienen como un tronco que los separa del suelo y así los resguarda más de la humedad. El gallego es rectangular y está elevado por cuatro patas que la superficie, pero vamos a centrarnos en el Mito de los Malinos y ya desarrollaremos más este tema en otra ocasión.

   Os hablaba de Verdicio porque el mito se extiende hacia esta localidad, incluso más lejos pero la esencia de él se empieza a desvirtuar y eso ya forma parte de otro mito y no del que estamos tratando. Por ejemplo en Cuaya (Grau) se habla de posesiones donde el poseído echa espuma por la boca y salta por los tejados. Hay que practicar el exorcismo con un cura restregándole una rosa de un rosal por la cara y citan:

“El Diañu que los colores te quitó
los mate dios
Colorín, colorau, el rostro de la neña
ta cambiau.
Así lo faga Jesús
que venció na cruz
Al Malinu
que te quitó la salú.”

   Así que ya sabéis, si algún día se os ocurre ir al Cabo Peñas, meter una ristra de ajos en la maleta porque nunca se sabe…


By De Pinga

15/2/10

Rosa Blanca

By De Pinga

5/2/10

Assur, capital de los asirios 2

   La lengua asiria constituye un dialecto que deriva del acadio septentrional y se distinguen tres estadios de la lengua: el asirio antiguo, el medio y el reciente. Naturalmente escribían en tablillas de arcilla y como todos los pueblos de la región empleaban el sistema de escritura cuneiforme

   Los alemanes cavaron largas trincheras a lo largo de los edificios y descubrieron que los edificios principales quedaban al norte de la ciudad. Allí se hallaban los templos de Assur, Ishtar y Nabu, los templos dobles de Sin y de Shamash, los de Anu y Adad y los palacios.

   Walter Andrae se identifica con la cultura europea y está lleno de prejuicios a la hora de evaluar la cultura asiria, debido a esa enfermedad que sufren muchos europeos que consiste en considerar la cultura griega como superior a todas las que se desarrollaron antes, porque durante mucho tiempo se pensó que los griegos habían sido una especie de iluminados pero hoy se sabe que hasta ellos tuvieron a sus maestros. Los alemanes regresaron a Assur bajo la dirección de Robert Dittman entre 1988 y 1989; su expedición se dedicó sobre todo a excavar la zona oriental del templo de Ishtar.

   En la década de los setenta y de los ochenta del siglo XX el Departamento de Antigüedades de Bagdad estuvo excavando en Assur. Sobre todo encontraron restos del período neoasririo.

   Los alemanes regresaron a Assur bajo la dirección de Robert Dittman entre 1988 y 1989; su expedición se dedicó sobre todo a excavar la zona oriental del templo de Ishtar y entre 1989 y 1990 Barthel Hrouda, de la Universidad de Munich realizó una prospección magnética de la parte occidental de la ciudad.

   Cavaron nuevas trincheras y a principios de la década de los noventa encontraron los restos de una calle de la ciudad, con restos de sus casas de adobe y encontraron restos del período medio asirio. Como curiosidad, decir que encontraron ladrillos cocidos firmados por un tal Usur-Enlil e incluso un desagüe, a parte de muchos restos de cerámica. También excavaron en los restos de una casa una tumba de ladrillo.

   La Guerra del Golfo obligó a que las excavaciones se interrumpieran. A partir del 2001 se desarrolla un proyecto alemán en la zona en el cual colabora la Sociedad Oriental Alemana junto a la universidad de Halle. Y después vino la guerra de Irak del 2003 porque en nuestra sociedad priman más los intereses económicos que el conocimiento y que, sobre todo, el valor de la vida humana.

   En el segundo milenio la ciudad fue fortificada y se extendió hacia el sur en el periodo medio asirio

   Se descubrieron cinco tumbas reales debajo del palacio entre ellas la de Assur Bel Kals (1074 -1053), la de Asurnasipal II (883-859), quien trasladó la capital a kalhu en el añon 864 a.C.

   Del periodo asirio antiguo se conservan pocos restos, muchos de los cuales se corresponden con el reinado del gran rey asirio Shamsi-Adad (o al menos se han encontrado muy pocos), sobre todo se conocen los niveles más tempranos del templo de Assur, las del antiguo palacio y algunas partes de la muralla.

   Se sabe que en el siglo XIII antes de Cristo, la ciudad de Assur había crecido hasta convertirse en una ciudad bulliciosa. La parte norte, la más antigua, siempre fue el epicentro de las diligencias de tipo religioso y administrativo mientras que la nueva ciudad, que se extendía cara el sur, era de tipo residencial.

   En la ciudad de Assur (cuyo nombre fue tomado en honor del dios) se erigía un gran templo denominado como Ekarsagukurkura, cuya traducción literal sería, según he leído “casa de la montaña de toda la tierra". Los arqueólogos han obtenido la conclusión de que estaba formado por un edificio escalonado (probablemente un zigurat) y se hallaba próximo al palacio real.

   El Palacio Viejo ya existía en la época de de Shamsi Adad en el siglo XVIII y tenía una extensión de 1,2 hectáreas, con habitaciones organizadas en torno de patios centrales.

   Se han hallado también las casas privadas de importantes nobles de la ciudad, así como tumbas de particulares acomodados.

   El palacio del Norte es una muestra monumentalidad de su arquitectura con una enorme terraza de palacio, al principio 18 m alto aunque apenas si ha sido excavado.

   Los dobles santuarios como los templos de Sin y Shamash y de Anu y Adad se convirtieron en un rasgo común y diferenciador de la religión en las ciudades asirias. En Assur se cree que estaban flanqueados por dos zigurats y que compartían un patio central y un pasillo que servían para separar las habitaciones destinadas al culto de las dos deidades.

1/2/10

Assur, capital de los asirios

   La ciudad de Assur se hallaba situada sobre un promontorio de roca caliza, a la margen derecha del río Tigris, entre los dos ríos Zab. Las paredes rocosas, a veces muy escarpadas, llegaban a alcanzar los 25 metros de alto mientras que al oeste se extendían las amplias estepas de Jerizah y al norte y al sur la tierra del valle era fértil y adecuada para el cultivo. No era un emplazamiento que se pareciera mucho al valle del Éufrates, donde no había emplazamientos rocosos pero era relativamente seguro y fácil de defender. No es difícil deducir que Assur había sido construida en un punto estratégico, clave a la hora de cruzar los montes Zagros hacia las llanuras persas.

   Los asirios nunca desarrollaron una agricultura hidráulica como en el valle del Éufrates, dado que la construcción de canales requería grandes esfuerzos e inversiones que no siempre valían la pena debido a las condiciones del terreno y por ello quizá la lluvia poseía una importancia más capital.El territorio de la Asiria primitiva se extendía por el curso medio del Tigris.

   De la antigua capital sagrada de los asirios sólo quedan unas cuentas ruinas en la región que queda al norte de la que fue, según los historiadores, la cuna de la civilización, Mesopotamia, la tierra comprendida entre los ríos Tigris y Éufrates. Toda esa región que abarca desde el Golfo Pérsico al Este al mar mediterráneo al oeste fue un verdadero crisol de culturas durante milenios…y lo sigue siendo. Ahí todavía quedan ciudades arcaicas por descubrir, de un tiempo en el que ni siquiera existía el concepto de la “Gloriosa” Roma, sepultadas por la arena y la tierra de siglos e, incluso de otras ciudades antiguas y modernas. Quizá porque fue una región que nunca dejó de ser habitada, desde los neandertales que vivían en la cueva de Shanidar a ese país que un buen(mal)día la Nación Más Poderosa de Nuestro Tiempo decidió salvarlo de su ególatra dictador.

   Para llegar al conocimiento de esas antiguas urbes se precisa el trabajo de los arqueólogos (que no son esos a los que persigue la maldición de Tutankamón como en las películas en blanco y negro de momias con vendajes perfectos, como si fuera recién vendada en un hospital moderno) sino que son especialistas en estudiar la historia a través de los restos (en muchas ocasiones demasiado escasos). En fin, yo imagino que muchas de las leyendas urbanas en torno a los arqueólogos y su profesión se deben a que muchos se dedican a excavar tumbas y en torno a la muerte siempre se crean oda clase de mitos. Lo que no sé si realmente es necesario abrir tantas tumbas antiguas porque una vez que se conoce los modos de enterramiento de una civilización, ¿para qué seguir desenterrando tumbas? ¿Van a aportar realmente nuevos conocimientos? Cada profesional en este campo tendrá sus motivos personales para actuar de una o de otra manera y que tendrán su propio código ético profesional.

   De todas formas, sobre todo en los inicios de la arqueología, cuando estos eran casi una especie de héroes, visión sobre la cultura que estudian, en muchos casos es partidista, como en el caso del señor Walter Andrae, quien llevó las excavaciones del yacimiento de Qalat Shergat, ( obsequio del sultán otomano al káiser alemán) entre 1903 y 1913 después de que Robert Kolderwey examinara el asunto y le entregase las llaves de la excavación ( por expresarlo de alguna manera) Por lo poco que he leído sobre W. Andrae ( en internet encontré un retrato suyo- al menos eso decía porque en la red la información no siempre es veraz- y yo le encuentro un aire a lo Lord Byron) puedo suponer que era un buen, quizá hasta excelente, arqueólogo para la época; era metódico y en poco tiempo se rodeó de un equipo de arquitectos expertos, porque en esa época se buscaba encontrar las ruinas de los grandes palacios, templos y otros edificios emblemáticos.

   Pero el descubrimiento de este yacimiento se produjo algunas décadas atrás, a mediados del siglo XIX.

   En 1821 Claudius James Rich, cónsul británico en Bagdad descubrió el yacimiento de Qalat Shergat, llegando incluso a publicar un estudio sobre el hallazgo. Pero no se le concedió demasiada importancia porque no eran restos de la antigüedad clásica. (Ahora eso ha cambiado pero todo historiador tiene su talón de Aquiles)Así transcurrieron casi veinte años, hasta que en 1840 el yacimiento fue visitado por Austen Layard y por Hormund Rassam pero no he podido averiguar qué hicieron en su visita y estoy intrigada, sea lo que fuere tardaron otros siete años en regresar, por lo cual deduzco que el yacimiento no les llamaba excesivamente la atención. Por eso creo que el descubrimiento de la efigie de Salmanasar III sentado en su trono y cubierto de escritura cuneiforme se debió más a la pura suerte o a la casualidad que a un trabajo concienciado.

   En 1849 los trabajadores de Rassam encontraron el prisma de arcilla del rey Tiglat Pileser I. y en 1873 descubrió un documento Adad Nirari I en el que se describía sus obras como constructor de Templos.


Plano de la ciudad de Assur







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