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17/2/10

El mito del "Cabo Peñas" (Asturias)

   En una de las visitas a Asturias recuerdo aquel enigmático lugar en el ayuntamiento de Gonzón, cerca de Verdicio donde Asturias llega a su límite con el mar, os hablo del Cabo Peñas convertido en un punto de referencia de interés turístico. Sin lugar a dudas sus campos empaquetados de paja, sus abruptos acantilados, su faro con un pequeño bar donde disfrutar de un piscolabis y la niebla frecuente durante el hastío invernal, hacen del Cabo Peñas un campo a destacar en la mitología asturiana.

   Fue Carmen Díaz Castañón la primera en recoger el Mito de los Malinos del Cabo Peñas en su libro “El Bable de el Cabo Peñas”. Se dicen de ellos que son como espíritus invisibles con malas intenciones que se introducen dentro de las personas para provocarles enfermedades, locura de los que beben en sus fuentes y demencia. Hay muchas formas de posesión del Diablo pero en el caso de los Malinos se dice que su cura es mediante el consumo de ajos, como aquella señora que se encerró en un hórreo y se curó comiendo los que había en su interior. Llegado a este punto hay que distinguir el hórreo asturiano del gallego, digamos que se encuentran a más altura ya que hay que subir por unas escaleras, su techo es siempre de paja y son de forma circular, más estilo a las pallozas gallegas situadas en la provincia de Lugo y Orense pero con mucha más altura ya que tienen como un tronco que los separa del suelo y así los resguarda más de la humedad. El gallego es rectangular y está elevado por cuatro patas que la superficie, pero vamos a centrarnos en el Mito de los Malinos y ya desarrollaremos más este tema en otra ocasión.

   Os hablaba de Verdicio porque el mito se extiende hacia esta localidad, incluso más lejos pero la esencia de él se empieza a desvirtuar y eso ya forma parte de otro mito y no del que estamos tratando. Por ejemplo en Cuaya (Grau) se habla de posesiones donde el poseído echa espuma por la boca y salta por los tejados. Hay que practicar el exorcismo con un cura restregándole una rosa de un rosal por la cara y citan:

“El Diañu que los colores te quitó
los mate dios
Colorín, colorau, el rostro de la neña
ta cambiau.
Así lo faga Jesús
que venció na cruz
Al Malinu
que te quitó la salú.”

   Así que ya sabéis, si algún día se os ocurre ir al Cabo Peñas, meter una ristra de ajos en la maleta porque nunca se sabe…


By De Pinga

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