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25/5/12

Fervenza del Belelle (Neda)

Cascada del Belelle

   Dentro de los espacios naturales más cercanos a la urbe y de gran interés encontramos esta cascada de 45 metros de caída sobre rocas graníticas que ha sido elevada artificialmente a 125 dada las necesidades eléctricas que necesitaban los ingenieros franceses para alimentar las turbinas de la central eléctrica, que como decíamos en nuestra anterior publicación, es la responsable de la energía de Ferrol.

   Situada en el tramo final del río Belelle en Viladonelle, Neda, tiene un tubo de más de dos km de longitud en la cima del monte Marraxón, donde os hablábamos de sus mamoas. Además existen canales con puertas que se abren o se cierran para dotar de mayor caudal y fuerza al agua a esta cascada que es, sin lugar a dudas una de las más grandes de toda Galicia.

   No hace muchos años el acceso era a través de un pertrecho camino con diferentes desniveles, tanto desde la cascada a la central, como el descenso del monte. Actualmente con el fin de facilitar el acceso a todo el mundo, se ha hecho una rampa que comienza poco después de la central, hasta la cascada o el mirador situado en una roca donde antiguamente una, o a lo sumo dos personas quedaban suspendidos en el aire y ahora disfrutan de un soporte de madera, justo a la altura de una vieja construcción. A mayores señalar que esos caminos en zigzag todavía existen aunque se cruzan con los tramos nuevos. Otra de las vistas de la cascada se sitúa desde el mirador de Viladonelle señalizado al otro margen del río.

   En cuanto a la cascada en si indicar que los saltos de agua se realizan en dos tramos, siendo muy peligroso el baño en la segunda poza por la fuerza del agua, así nos lo indicaba un amante de la escalada hace 14 años cundo visité por primera vez esta obra de arte esculpida por la naturaleza y que se puede acceder por un lateral. La tercera y la más grande, si es apta para el baño aunque antiguamente existía un cartel en la zona de las truchas que lo prohibía. Su profundidad no parece tener fin y colocar la cabeza debajo de la caída del agua es una ducha de hidromasaje perfecta. Las otras dos son más pequeñas y la fuerza del agua es menor recordando a un baño con burbujas.




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